hoy se terminan más de dos años y pico de idas y venidas con el Seba.
proyecto de carrera para él, proyecto de seguir en carrera para mi.
es grato cuando un proyecto se cierra, cuando el disfrute se consagra.
ya completando la docena, no me queda otra que pasar alguna raya y ser víctima de la rendición de cuentas de la temporada.
fueron tiempos difíciles.
será la ingenuidad perdida, las experiencias compartidas, los caminos sin salida.
será ver el mundo con los ojos del que llora y no ve.
es el haber vivido un año más a pleno, sin ataduras ni represiones. es el seguir el sentir sin pensar en las consecuencias.
es sufrir el aprendo.
serán tiempos aún más difíciles.
es lo que nos mueve, lo que nos mantiene vivos.
sólo que a veces, es mejor poder decir todo esto y no tener que escribirlo.
detesto darle nombres a la música
aunque a veces las asociaciones son interesantes, divertidas, motivantes, detesto darle nombres a la música. a veces, una canción me enseñan. una canción con tanta resonancia o reactividad que debería pasar a ser parte de mis propias horas, pero queda atada a una cadena de sucesos, efecto dominó. entonces el tiempo que ocupa en el aire forma un gran pliegue en la fibra de la memoria que hace gravitar todos los pensamientos en torno a la nefasta asociación que le concedí.
queda entonces establecida una enfermiza relación de dependencia entre esa tonada y lo que produce, lo que recuerda, lo que emana sin razón aparente, al ser escuchada.
por ende, no me queda otra que seguir comprando discos, para ver si entre las estanterías llenas de nombres de mujeres, de años, de lugares, de errores, de alegrías, todos puestos de costado, habita siempre un escape, un hechizo repetible que detiene el tiempo y da un descanso a la máquina de imprimir etiquetas.
[[seven days - sting]]
ya sé que no vas a llamar... jamás.
fue como borrar de un teclaso las pocas palabras que colgamos en el aire, que ahogamos en un par de cervezas, una tan expectante como olvidada nochecita de domingo montevideano.
es entonces que vuelven las atribuciones desmedidas y los valores arbitrarios; un tallo para ese entrevero de locura, pasión y soledad que, entre tanta luz, no distingue su propia causa.
son estos los momentos en que el derroche de aquella, tú intensidad, brilla entre mis recuerdos como el único remordimiento que no quiero olvidar.
no deja de tentarme la idea de ser un par de sílabas más ese desorden tuyo que jamás intenté comprender. no deja de tentarme el sonido imaginario de un timbre en mi dedo. no dejan de tentarme las consonantes juntas en la etiqueta.
ya sé que no vas a llamar... y en realidad será mejor así
[[la miel en tu ventana - spinetta ]]